El Submarino Amarillo no pasa del empate en el primer partido liguero de la era Pérez

Álvaro Mantilla y Carlos Romero luchando por el balón en el encuentro disputado en el Sardinero.
El telón de la temporada 2026-27 se alzó este domingo para el Villarreal CF en uno de los escenarios con más mística y efervescencia de esta primera jornada de LaLiga EA Sports. El conjunto groguet visitaba a un histórico del fútbol español, el Real Racing Club de Santander, en un choque marcado por la expectación y la exigencia desde el pitido inicial.
El cuadro local llegaba impulsado por la inercia ganadora del ascenso y la euforia desatada de una ciudad que volvía a codearse con la élite tras catorce largas temporadas sin pisar la máxima categoría. El Sardinero, lleno hasta la bandera, prometía ser una auténtica olla a presión, dispuesto a llevar en volandas a los suyos en este anhelado reencuentro con la Primera División.
El choque en Santander suponía la primera gran prueba de fuego para Íñigo Pérez, que debutaba oficialmente en LaLiga al frente del banquillo amarillo.
Los equipos presentaban las siguientes alineaciones:
Villarreal CF: Júnior; Mouriño, Foyth, Veiga, Romero; Pépé, Comesaña, Gueye, Moleiro; Ayoze, Mikautadze.
Racing de Santander: Agirrezabala; Mantilla, Pedro Felipe, Pablo Ramón, Salinas; Puerta, Martínez; Martín, Canales, Vicente; Villalibre.
Durante los primeros minutos, el conjunto amarillo sufrió para imponer su fútbol. La intensidad local se tradujo en el primer revés en el minuto 21, cuando el VAR ratificó un penalti de Comesaña ante Salinas que se encargaría de transformar Andrés Martín, adelantando al Racing. Así fue el penalti marcado por el delantero racinguista:
El gol en contra aturdió al equipo de Íñigo Pérez. Lejos de reaccionar, el Villarreal se mostró impreciso en las transiciones, perdiendo balones divididos en la medular y permitiendo que los pupilos de José Alberto ganaran terreno y confianza. Las alarmas saltaron definitivamente en el minuto 34. El centrocampista canterano de 19 años Sergio Martínez marcaría, en su debut en la máxima categoría, uno de los goles de la temporada con una volea potente a la escuadra desde fuera del área a la que Júnior solo pudo mirar, estableciendo un preocupante 2-0 en el marcador. El Sardinero era una fiesta y el Submarino parecía al borde del naufragio.
Sin embargo, cuando la primera mitad agonizaba y la frustración empezaba a asomarse, el Villarreal demostró por qué cuenta con una de las plantillas con más talento de la categoría. En apenas sesenta segundos de auténtica locura, el guion dio un vuelco espectacular.
En el minuto 44, Pape Gueye decidió tomar las riendas. El mediocentro senegalés se sacó de la chistera un potentísimo disparo desde la frontal del área, marca de la casa, que sorprendió a Agirrezabala, colándose en la red y devolviéndole el pulso al equipo.
Prácticamente en la jugada posterior al saque de centro del Racing, el conjunto villarrealense asfixió en la presión, robó rápido y aceleró con verticalidad. Nicolas Pépé envió el balón a la escuadra con su característico zurdazo al segundo palo en pleno tiempo añadido. Así fue el tremendo disparo del costamarfileño:
En un suspiro, el Villarreal había logrado neutralizar la desventaja antes de encarar el túnel de vestuarios, asestando un golpe psicológico durísimo a los verdiblancos.
Tras el paso por los vestuarios, la segunda mitad dibujó un escenario completamente distinto. El Villarreal salió con otra cara, asumiendo los galones y haciéndose dueño absoluto de la posesión. Por su parte, el Racing dio un claro paso atrás, priorizando el orden defensivo de su línea de cuatro para evitar otra sangría. Íñigo Pérez movió el banquillo buscando refrescar el ataque y el centro del campo; salían Buchanan, Gerard Moreno y Maciá. En el conjunto local entraban Maguette Gueye y Zabiri. Unos minutos más tarde, el partido seguía estancado y los montañeses agotaron sus cambios con las entradas de Diego Díaz y Facu González. Por el otro lado, entraba Ilias Akhomach por la banda derecha. En los últimos minutos se sumó Freeman, que entró por el amonestado Mouriño en el lateral.
Tras los escasos tres minutos de descuento que otorgaría el colegiado debutante Miguel Sesma, el partido acababa con el mismo marcador que en el final de la primera parte: un empate 2-2.
Los jugadores amonestados del encuentro fueron: Gustavo Puerta, Foyth, Gueye, Pablo Ramón, Mouriño y Carlos Romero. El MVP del partido fue para Andrés Martín.
Un punto que deja una lectura dual en este estreno liguero: la capacidad de reacción y la pólvora ofensiva del equipo están fuera de toda duda; las individualidades le dieron el punto al equipo. Pero a Íñigo Pérez le queda la importante tarea de ajustar los engranajes defensivos para evitar conceder ventajas tan amplias en los próximos compromisos.
El próximo partido de los amarillos será el domingo 23 de agosto en el Riyadh Air Metropolitano frente al Atlético de Madrid a las 17:00 horas. Un auténtico partidazo que servirá para no conceder ventajas ante un rival directo por las plazas de Liga de Campeones y medir las verdaderas aspiraciones de este nuevo proyecto.