
Pablo Barrios está siendo una figura completamente imprescindible en este inicio de temporada para Diego Pablo Simeone en el Atlético de Madrid. Forma parte de la columna vertebral del equipo y ya no es una promesa, es toda una realidad.
Debutó en la temporada 22/23 frente al Cádiz en el Nuevo Mirandilla (El resultado fue un 3-2 a favor de los locales) en un momento en el que el club necesitaba una promesa para estabilizar el barco. Durante ese año tuvo buenas actuaciones y destellos. Durante la 23/24 se asentó en el primer equipo, pero las lesiones lo frenaron en gran medida. En la 24/25 fue muy importante en el equipo, a pesar de cometer algunos fallos por su inexperiencia, y esta temporada ya es una realidad, siendo de los mejores futbolistas en su puesto actualmente.
El mediocentro español ha jugado 22 partidos esta temporada, disputando el 80% de los minutos en LaLiga EA Sports y el 97% en Champions League. Es clave en el sistema del Atlético y es, probablemente, el mejor jugador de la plantilla. Luis de la Fuente lo ha convocado ya en dos ocasiones con la selección absoluta (debido a algunas lesiones) y esta siendo de los mejores mediocampistas de LaLiga, o incluso de toda Europa.
Domina casi todos los registros a su alcance. Es el centrocampista sub-25 de LaLiga con más pases progresivos p/p (7’7), con más regates completados p/p (2’2), y el segundo con más recuperaciones p/p (6), situándose detrás de tan solo Pedri González, el mejor jugador del mundo en su posición.
Pero Pablo Barrios va más allá de los números, lo que verdaderamente le diferencia del resto es su capacidad para influir en todas las fases del juego. Desde ofrecerse a los centrales hasta dar el último pase. Es omnipresente. Tiene la valentía para ofrecerse como linea de pase en cualquier contexto de partido, para recibir bajo presión, girarse, despojarse de su marca fácilmente y superar una linea rival con un simple cambio de ritmo o una aceleración.
Además, se ha convertido en un baluarte defensivo para el Cholo Simeone. Su agresividad, su forma de saltar a presiones intermedias y su capacidad para abarcar metros le han permitido consolidarse como un imprescindible para el entrenador argentino. Ya no es simplemente un centrocampista técnico, es un futbolista completo, capaz de sostener al equipo tanto con balón como sin él. De hecho, muchos de los mejores tramos del conjunto rojiblanco esta temporada coinciden directamente con los momentos en los que Barrios ha impuesto su ritmo.
Su increíble evolución ha tenido su correlato en su madurez. La temporada pasada tuvo dos momentos en los que pecó de inexperiencia. Frente al Bayer Leverkusen en Champions League, un partido clave para entrar en el top-8, cometió una falta que le costó la tarjeta roja en el 25′, aunque e Atletico gano el encuentro gracias a un doblete de Julián Álvarez. Y poco tiempo más tarde, frente al Celta de Vigo fue expulsado en el 5′ por una temeraria entrada a Pablo Durán, costándole a los rojiblancos 2 puntos que lamentaron más tarde en la pelea por el título de liga. Pero eso es pasado, ahora mismo es un jugador 100% fiable en el que el cuerpo técnico ha depositado toda su confianza. Hoy, todo el juego del equipo pasa por sus botas.
A sus 22 años de edad, Pablo Barrios se ha ganado el derecho a estar en la conversación de los mejores centrocampistas del planeta fútbol. Y no solo por proyección, si no por el rendimiento y la regularidad que lleva mostrando toda la temporada, sobre todo en las importantes citas, en los días grandes, y su crecimiento no tiene techo a la vista actualmente. Si sigue este camino, se convertirá en una pieza clave de la selección española y en uno de los símbolos de esta ilusionante naciente generación de enormes futbolistas.
El Atlético de Madrid tiene en sus manos a un crack generacional, Pablo Barrios es uno de esos jugadores por los que los aficionados del club rojiblanco acuden al Riyadh Air Metropolitano para ver jugar a su querido Atleti. Es toda una realidad.