El conjunto castellonense logró darle la vuelta al marcador en una segunda parte de locura, pero terminó cediendo el empate a cinco minutos del final

Pépé y Grimaldo disputando el balón en el encuentro jugado en el Riyadh Air Metropolitano.
El majestuoso Riyadh Air Metropolitano se vistió de gala este domingo 23 de agosto para acoger uno de los duelos más esperados de la segunda jornada de LaLiga EA Sports. El Villarreal CF visitaba al Atlético de Madrid en un choque de altísima exigencia entre el tercer y cuarto clasificado del año pasado, que prometía medir de verdad las aspiraciones del nuevo proyecto groguet.
Tras el empate con sabor agridulce en Santander, el equipo de Íñigo Pérez afrontaba su primera gran salida a un campo de máximo nivel, dispuesto a demostrar que el potencial ofensivo visto en la primera jornada no fue un espejismo y que los desajustes defensivos habían quedado atrás.
Alineaciones iniciales:
- Atlético de Madrid: Oblak; Pubill, Le Normand, Hancko, Grimaldo; Giuliano, Hjulmand, Koke, Mendoza; Lookman, Kang-In Lee.
- Villarreal CF: Júnior; Mouriño, Foyth, Veiga, Romero; Pépé, Comesaña, Gueye, Moleiro; Ayoze, Mikautadze.
Durante los primeros minutos, el conjunto amarillo salió sin ningún tipo de complejo, dispuesto a mandar avisos serios en la capital. Antes de llegar a los 10 minutos de juego, una genialidad de Nicolas Pépé por la banda acabó en un bloqueo espectacular de Pubill al tiro de Mikautadze ya a puerta vacía. El defensor catalán evitó el gol visitante.
El Villarreal estaba cómodo y combinaba con mucho criterio ante un Atlético sorprendido. Fruto de ese buen hacer colectivo llegaría otra ocasión clarísima para los amarillos: una jugada coral majestuosa fue coronada por un pase increíble de Mikautadze que dejó a Ayoze solo ante el portero, pero el canario se topó con un enorme Jan Oblak que salvó a los suyos con una intervención providencial antes del descanso.
Tras el paso por los vestuarios, en el equipo indio saltaría Baena, antiguo jugador groguet, con la idea de clarificar jugadas en lo ofensivo. En el minuto 50, el guardameta esloveno del Atlético volvería a vestirse de héroe con un auténtico paradón a una mano al disparo venenoso de Pépé, que estaba siendo una pesadilla para el recién llegado Grimaldo. El campeón del mundo dejó algunas dudas en el ámbito defensivo.
Sin embargo, llegaría la primera alegría para los locales con un Pubill que pondría el primer gol de la tarde con un zurdazo inesperado desde fuera del área que descolocó a Júnior, poniendo el 1-0 en el luminoso.
Unos minutos más tarde, la insistencia del Submarino finalmente encontró su justo premio. En el minuto 65, el recién incorporado Buchanan, que revolucionó la defensa madrileña, fue derribado en el área por Hjulmand y el colegiado no dudó en señalar el punto fatídico. Gerard Moreno, asumiendo los galones y con la sangre fría que le caracteriza, transformó el penalti engañando por completo a Oblak para poner el empate. Así fue el penalti marcado por el capitán:
Tras el empate ingresó al campo Julián Álvarez, que se llevó una pitada histórica de los suyos por los sonoros rumores de querer abandonar el equipo en este mercado veraniego.
Las alarmas saltaron definitivamente para los colchoneros en el minuto 76. Mikautadze protagonizó una carrera espectacular y explosiva desde el medio del campo que obligó a Le Normand a atropellarlo cuando el delantero ya enfilaba la portería. El árbitro, después de revisarlo en el VAR, le mostró la roja directa al central rojiblanco y decretó un nuevo penalti. El propio georgiano asumió la responsabilidad y marcó el 1-2, engañando de nuevo al portero rojiblanco y desatando la locura en el banquillo de Íñigo Pérez. De esta forma «Le Roi» marcaba la pena máxima:
Cuando el partido tenía pie y medio para los de Pérez, un chispazo metió al Atlético de lleno en el encuentro. En el minuto 85, un oportuno pase de Baena fue aprovechado por Giuliano para definir al fondo de la red y empatar el encuentro, una acción donde dio la sensación de que el guardameta brasileño pudo haber hecho algo más.
El 2-2 dio alas a los locales, que apretaron con diez hombres en los instantes finales. Antes de llegar al 90, el Villarreal tuvo en sus botas la oportunidad de llevarse los 3 puntos a Vila-real, pero Buchanan perdonó fallando una ocasión clara dentro del área que podría haber significado la victoria.
Así acababa el partido con un empate para ambos que no dejaba contento a ninguna parte.
Los jugadores amonestados del encuentro fueron: Mouriño, Baena, Hjulmand, Giménez y Foyth, además de la mencionada expulsión por roja directa a Le Normand. El MVP del partido fue indiscutiblemente para un estelar Mikautadze, que generó un peligro constante y selló un partido soberbio.
Un punto que, si bien sabe a poco por cómo se escapó la victoria en los últimos compases, confirma la seriedad y el enorme potencial ofensivo de este nuevo proyecto. El equipo exhibió personalidad en uno de los estadios más difíciles de Europa. Ahora, el objetivo del técnico navarro será seguir ajustando piezas para lograr, por fin, esa ansiada primera victoria de la temporada. La próxima oportunidad para hacerlo será el viernes 28 de agosto en Mendizorroza ante el Deportivo Alavés a las 21:30 horas.