David Larrubia, de canterano a referente del Málaga

El jugador malagueño ha pasado de ser un canterano del club a convertirse en la referencia del equipo para la afición.
David Larrubia celebrando el gol del ascenso | Málaga Hoy

David Larrubia Romano (20 de abril de 2002, Málaga) es un extremo derecho español que juega en el Málaga CF, club donde se formó como canterano, pasando también por clubes como Roma Luz y CD San Félix. Además, jugó en el AD Mérida en la temporada 22/23.

Tras formarse durante gran parte de su vida en el Málaga, David Larrubia por fin ha cumplido su sueño: devolver al club de su vida a la Primera División. Llegó al club en el año 2012 y tras 14 años se ha convertido en el referente del equipo y la afición.

David es el jugador diferencial y el dorsal «10» del equipo, y su gran presente no se puede explicar sin conocer su trayectoria por el club malagueño.

Sus inicios: Roma Luz y La Academia

Larrubia creció en el malagueño barrio La Luz, lugar al que ha estado muy vinculado a lo largo de su vida, y fue allí donde comenzó a jugar al fútbol. Y lo hizo en el Roma Luz FC. De esta forma, el club de su barrio y el parque María Luisa se convirtieron en los lugares donde empezó a darle patadas a un balón.

Allí pasó 4 años, de 2008 a 2012, pasando por las categorías prebenjamines y benjamines. Ese mismo año, el Málaga lo reclutó para su cantera.

Así explicó el propio David a El Español lo que el Roma Luz significa para él:

«Yo empecé en el Roma Luz y, bueno, antes había un parque al lado del Roma Luz, el Parque María Luisa; ahí empecé a jugar de niño».

Tras pasar 4 años en su barrio, comenzó su andadura en La Academia. Entre 2012 y 2020 fue creciendo como futbolista dentro del club y saltando categorías.

David Larrubia de pequeño con el Málaga | Málaga

En el año 2018 se unió al Juvenil División de Honor del CD San Félix, dentro de la estructura formativa del Málaga, y un año después formó parte del Juvenil A de los “boquerones” y logró debutar en el filial.

Durante sus últimos años de formación comenzó a adquirir cada vez más protagonismo en las categorías superiores de La Academia. 

Su capacidad para jugar entre líneas, conducir y aparecer en zonas de último pase le permitió ir acortando etapas hasta alcanzar el Juvenil A y posteriormente el Atlético Malagueño.

Su paso por las inferiores de la Selección

La evolución de David no se limitó a las inferiores del Málaga, ya que también fue muy tenido en cuenta por la selección española.

En el año 2019 fue convocado en septiembre con la sub-18 para disputar dos amistosos frente a Catar en Doha, siendo titular en su debut. Aunque por edad pertenecía a la generación sub-17, la RFEF lo incluyó en aquella sub-18.

David Larrubia en una convocatoria con la selección | Málaga Hoy

Poco después fue citado por España para disputar el Mundial sub-17 de Brasil de 2019. Formó parte de una gran generación junto a jugadores como Pedri, Ilaix Moriba, Robert Navarro, Beñat Turrientes, Rafa Marín, Germán Valera o Pablo Moreno.

En aquel Mundial disputó dos partidos y 69‘, ambos en la fase de grupos. Además, anotó un gol frente a Tayikistán en la victoria española por 5-1. España cayó en cuartos de final ante Francia.

Del Atlético Malagueño al primer equipo

La 19/20 quedó marcada como la temporada en la que David Larrubia puso fin a su andadura en el fútbol base para poner rumbo al fútbol sénior. Tras años creciendo en La Academia, llegaba al siguiente escalón.

David formaba parte del Juvenil A del Málaga y su evolución le abrió las puertas del Atlético Malagueño, dirigido entonces por Sergio Pellicer. De esta forma, Larrubia debutó con el filial en Tercera División.

Su primer partido con el filial “boquerón” fue el 8 de septiembre de 2019 contra el CP Almería, fuera de casa. El partido acabó 1-1 y Larrubia jugó los últimos 26 minutos.

Y tan solo un año más tarde, el 13 de septiembre de 2020, sería Pellicer quien lo haría debutar con el primer equipo en Segunda División.

Dicho estreno se produjo en la jornada 1 de Segunda División 2020/21, contra el CD Tenerife en el Heliodoro Rodríguez López. El Málaga perdió 2-0.

David Larrubia con el Málaga | Málaga Hoy

Durante esas dos temporadas aparece una figura en su carrera que ya le era conocida, Sergio Pellicer. Según ha indicado el propio jugador en más de una ocasión, su relación viene de muchos años atrás.

Cuando David jugaba en el Roma Luz, el entrenador español dirigía a los juveniles del equipo, y fue durante esos años que se conocieron. Más tarde, en 2019, Pellicer le hizo debutar con el filial y en 2020 hizo lo propio con el primer equipo.

El futbolista llegó al fútbol sénior con lo que sigue siendo la base de su juego: zurdo, mucha calidad técnica, conducción, regate, balón muy pegado al pie y capacidad para jugar por dentro. Uno de sus principales debes era el físico.

El Málaga le diseñó un plan con dos sesiones de gimnasio semanales, además del trabajo que hacía por su cuenta, centrado especialmente en ganar tren superior para competir mejor en los duelos.

Así explicaba David todo su paso por el Málaga hasta llegar al primer equipo:

«Llegué aquí en alevines y poco a poco han ido pasando los años y, sin darme cuenta, ya estoy en el primer equipo. Ha pasado todo muy rápido y sin esperármelo».

Tras varios años alternando entre filial y primer equipo, le tocó salir cedido para volver más preparado.

Mérida 22/23, salir para crecer

Tras haber pasado prácticamente toda una vida en el entorno futbolístico malaguista, David llegó cedido al AD Mérida en la 22/23.

La cesión en el Estadio Romano ‘José Fouto’ supuso el verdadero salto de madurez para el malagueño. Se convirtió en un jugador clave del equipo, con más de 2000 minutos.

En dicha temporada disputó 38 partidos, anotando 4 goles y repartiendo una asistencia, según Besoccer (36 de 1RFEF y 2 de Copa del Rey).

Aunque hasta entonces había actuado principalmente partiendo desde la banda derecha, durante su estancia en el Mérida amplió su radio de acción y comenzó a aparecer con mayor frecuencia en zonas interiores y como mediapunta.

David Larrubia celebrando un gol con el Mérida | Málaga Hoy

Más allá de evolucionar posicionalmente, también creció en otros aspectos como jugador. Durante ese tiempo, mejoró la toma de decisiones en el último tercio, dejando de depender de su gran regate pegado a banda y de su velocidad.

A su juego también añadió la pausa necesaria para convertirse en un jugador que organiza al equipo por dentro, dejando acciones asociativas de gran valor, como sus dos goles en un partido frente al Pontevedra CF.

Además, progresó de gran manera en su físico, ya que 1RFEF se caracteriza por ser una categoría conocida por su dureza y veteranía.

Jugar 38 partidos oficiales en el año le ayudó a desarrollar resistencia física, regularidad táctica y consistencia defensiva en la presión, ganándose la confianza absoluta del cuerpo técnico emeritense.

Tal y como revela La Manija, esta temporada con el Mérida fue muy importante en su carrera.

De Primera Federación a Segunda

Tras el descenso del Málaga a 1RFEF, David Larrubia volvía al primer equipo listo para hacerse un hueco tras su fructífera cesión en el Mérida.

Durante la 23/24, se convirtió en un futbolista importante del equipo y evidenció su gran nivel durante la anterior temporada en la categoría, llevando el dorsal «10» a la espalda.

Además de realizar un gran curso, el Málaga CF logró el ascenso para retornar a LaLiga Hypermotion. No obstante, lo más importante de dicha etapa fue la renovación de Larrubia con el club hasta 2027.

En lo referente al apartado táctico, el español siguió madurando su toma de decisiones ya mejorada de su etapa en el Mérida. Por otra parte, continuó desplazándose a zonas más interiores, partiendo desde banda en momentos concretos del juego adquiriendo quilates con balón.

En los 44 partidos en los que participó para el ascenso del club malaguista, Larrubia marcó 2 goles y repartió 2 asistencias, según Transfermarkt y BeSoccer.

David Larrubia con el Málaga | Málaga Hoy

La 24/25 fue la primera temporada en el fútbol profesional de David como jugador de pleno derecho del primer equipo. Pasó de ser un jugador prometedor y con talento a convertirse en una pieza clave.

En Segunda jugó 36 partidos, 33 de ellos como titular, y marcó 4 goles y dio 2 asistencias. Acabó como el tercer mejor regateador de la categoría con 161 intentados y 73 completados, tan solo por detrás de jugadores como Yeremay y Carracedo, según Diario AS.

Aunque el Málaga no llevó a cabo una gran temporada, logró mantenerse en la categoría (16.º con ocho puntos sobre el descenso), y significó una gran progresión competitiva para Larrubia, que así explicaba que iba ganando en madurez poco a poco en la competición.

“Cada partido voy cogiendo más confianza […] y partido a partido voy ganando experiencia en Segunda”.

El sueño cumplido

En la 25/26, Larrubia llegaba ya como un jugador clave para el Málaga, y fue su temporada de explosión con el club. El español, con 23 años en aquel momento, llevó a cabo un curso espectacular.

En Liga + playoff de ascenso, sus números fueron 43 partidos, 42 titularidades, 3.620 minutos, 12 goles y 3 asistencias según Opta. Además, fue el jugador con más regates completados de Segunda, con 110 regates en los 39 encuentros de la fase regular, estando por delante de Carracedo y Yeremay, respectivamente.

El despido de Sergio Pellicer llegó después de una derrota por 1-0 frente a la Cultural Leonesa en la jornada 14, el Málaga contrató a Juanfran Funes como nuevo entrenador del equipo.

La llegada del técnico español también fue importante en su crecimiento. El técnico le dio libertad para jugar con mayor valentía, asumir más riesgos y competir sin miedo al error.

El cambio no estuvo únicamente en los números. Larrubia comenzó a mostrarse como un futbolista más maduro en la toma de decisiones y con una mayor presencia cerca del área rival. Él mismo había reconocido que necesitaba mejorar su producción ofensiva y durante la temporada consiguió precisamente eso. Lo hizo, además, sin perder una de sus principales virtudes: el uno contra uno.

Larrubia celebrando un gol con el Málaga | Mariano Pozo

Durante el curso renovó hasta 2028 y fue adquiriendo cada vez más peso dentro del equipo. Con el paso de los meses se convirtió en una de las principales referencias ofensivas del Málaga. La confianza también fue clave en su evolución. Empezó a jugar con menos presión, más libertad y una mayor seguridad en sus capacidades, algo que terminó reflejándose tanto en su rendimiento como en sus cifras.

Todo este crecimiento se produjo de forma muy natural. Larrubia siguió entrenando cada día con la misma mentalidad, centrado en el siguiente partido y manteniendo el fútbol como su gran prioridad. Pese a empezar a brillar al máximo nivel, sus hábitos y costumbres apenas cambiaron.

Una fractura en el escafoides del pie izquierdo frenó temporalmente su mejor momento. Sin embargo, consiguió regresar a tiempo para afrontar el tramo decisivo de la temporada, los playoff, donde volvió a demostrar su importancia.

Marcó en la semifinal ante Las Palmas y volvió a hacerlo en Almería en el encuentro que devolvió al Málaga a Primera División. La temporada terminó de convertir al canterano en uno de los referentes del proyecto malaguista.

Su llegada a Primera ya no sería la de una promesa, sino la de uno de los futbolistas más importantes del equipo.

El 10 del Málaga en Primera

La temporada para el Málaga no ha empezado de la forma esperada. El club «boquerón» se encuentra colista en la clasificación con tan solo cuatro puntos logrados de 24.

No obstante, David Larrubia ha empezado individualmente bien la temporada. A pesar de no haber aportado todavía goles ni asistencias, es el jugador de LaLiga que más regates ha intentado (53), por delante de Lamine Yamal (50) y Kylian Mbappé (41).

Ha sido titular en siete de los ocho encuentros, acumulando 664 minutos, y además lidera LaLiga tanto en duelos disputados (125) como en duelos terrestres (122).

Lo más importante de este inicio de temporada no son sus estadísticas, sino que su salto a Primera no ha cambiado nada de su forma de jugar, su personalidad, su valentía y su verticalidad con balón, exactamente igual que lo hacía en Segunda.

David Larrubia en un duelo frente al Levante | Jorge Zapata / EFE

Haber llegado hasta donde está no ha sido sencillo. Su camino hasta Primera ha pasado por el equipo de su barrio, más de una década vinculado al Málaga, una cesión, dos temporadas en Primera Federación y dos ascensos en apenas tres años.

Según puede revelar La Manija, el crecimiento de Larrubia tampoco ha cambiado demasiado su personalidad. Continúa siendo un chico tranquilo y completamente volcado en el fútbol. Incluso ahora le sorprende ver aficionados con su camiseta, escuchar cómo vitorean su nombre en La Rosaleda o que le paren por la calle para hacerse una fotografía.

Con el paso de los años ha madurado y ha dejado atrás buena parte de la timidez que tenía durante su adolescencia, aunque mantiene intactos valores como la humildad y su pasión por el fútbol. Un recorrido que ha hecho a su manera y a la del propio Málaga, creciendo junto al club hasta convertirse, sobre el terreno de juego, en uno de los grandes referentes de su afición.

Tal y como ha podido saber La Manija, su vinculación con el Málaga ha marcado algunas de las decisiones más importantes de su carrera.

Larrubia ha tenido diferentes oportunidades para abandonar el club, tanto durante su etapa formativa como en los últimos años. De hecho, durante el pasado verano rechazó propuestas que llegaban a multiplicar hasta por ocho su salario para continuar defendiendo la camiseta del Málaga.

Su sentimiento por el club viene desde mucho antes de convertirse en profesional. De niño tenía su habitación pintada con los colores y el escudo del Málaga. También la decoraba con fotografías y recortes de periódico del equipo, fue recogepelotas en La Rosaleda y su padre lleva tatuado el escudo malaguista en el brazo.

Sus aspiraciones actuales

A pesar de todo, su camino no ha terminado todavía, y ahora David tendrá que demostrar como el «10» del Málaga que puede trasladar todo lo que hizo en Segunda a una de las competiciones domésticas más competitivas del planeta.

A Larrubia aún le quedan sueños por cumplir, y uno de los más grandes es llegar algún día a la Selección española. El enorme nivel actual del combinado nacional convierte ese objetivo en algo complicado, aunque su progresión invita a no descartarlo de cara al futuro.

Otro de sus grandes deseos pasa por seguir creciendo junto al Málaga y poder vivir algún día una etapa similar a aquella en la que el club llegó a competir en Europa.

De La Luz a La Rosaleda, y de La Rosaleda a Primera. El camino de David Larrubia todavía tiene capítulos por escribir.

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