El Submarino Amarillo resurge en Europa

El Villarreal remonta ante el Nápoles (3-1) y entierra cuatro años de sequía en Champions.

Santiago Mouriño celebrando su gol ante el SSC Nápoles en una noche mágica en La Cerámica | EFE.

El ambiente de las grandes citas europeas regresó en todo su esplendor al Estadio de la Cerámica. El Villarreal CF recibía al SSC Nápoles en un duelo crucial para sus aspiraciones en la presente edición de la Champions League, y la noche no pudo tener un guion más emocionante. Estas eran las alineaciones iniciales:

Villarreal CF: Júnior; Mouriño, Navarro, Veiga, Romero; Comesaña, Saliba, Gueye, Moleiro; Gerard, Mikautadze.

Napoli SSC: Savić; Marín, Rrahmani, Badiashile; Politano, Gilmour, McTominay, Di Lorenzo; Santana, De Bruyne; Højlund

Tal y como marcaba la exigencia del rival, los primeros compases del encuentro fueron de un altísimo ritmo, pero de color visitante. En el minuto 8, tras un centro de Billy Gilmour desde la frontal, Amir Rrahmani cabeceó al área pequeña; aunque Luiz Júnior —titular por la baja de Gulácsi por causa mayor— logró desviar el balón al larguero, el propio Rrahmani cazó el rechace para marcar a la media vuelta y poner el 0-1.

Las alarmas saltaban en el estadio, recordando que el Villarreal llevaba sin ganar en casa en la máxima competición continental desde el 6 de abril de 2022, cuando se impuso al Bayern de Múnich en los cuartos de final, tras una pasada campaña en la que no se logró ninguna victoria europea.

El conjunto napolitano seguía apretando y, en el minuto 22, Rasmus Højlund estuvo a punto de ampliar la ventaja con un cabezazo que se estrelló en la cruceta, tras un centro de Matteo Politano. Sin embargo, la reacción del Submarino Amarillo no se hizo esperar.

Un minuto después de dicha acción, Georges Mikautadze robó un balón que iba para el portero y, con el guardameta fuera de sitio, encontró el fondo de la red para firmar el empate (1-1). Le Roi volvía a marcar en Champions un año después:

Apenas tres minutos después, en el 26′, el delirio se apoderó de La Cerámica. Gerard Moreno cedió el balón de cara a Santiago Mouriño, quien, con un potente zapatazo desde tres cuartos de campo, superó a Vanja Milinković-Savić para colocar el 2-1 en el marcador. De esta forma hizo el uruguayo el gol de la noche:

En la segunda mitad, el Nápoles intentó reaccionar moviendo el banquillo. El técnico italiano dio entrada a jugadores como Noa Lang, Leonardo Spinazzola y David Neres en el minuto 59, buscando mayor mordiente ofensiva. El Villarreal se defendía con orden y buscaba sentenciar al contragolpe.

Cabe destacar que en el minuto 63 el conjunto castellonense jugó un minuto con dos jugadores menos, ya que Gerard y Mikautadze no salieron del campo en menos de 10 segundos. Una nueva norma que impidió a Freeman y Oluwaseyi saltar al campo hasta pasado dicho minuto.

La grada le hizo saber su enfado al colegiado con una pitada ensordecedora.

Los de Allegri apretaban a los de La Plana, y el técnico navarro siguió agitando el avispero haciendo entrar a Cardona y Ayoze en el 84 para no bajar el ritmo.

Finalmente, el partido se decidió en los instantes finales. En el minuto 86, Tani Oluwaseyi, que había sustituido a Gerard Moreno, anotó el definitivo 3-1 a pase de Ayoze, desatando la euforia en las gradas:

Vieron la cartulina amarilla Mikautadze y Saliba por parte de los locales, mientras que Santana, De Bruyne y Di Lorenzo fueron amonestados en el bando visitante.

El gran protagonista y MVP indiscutible de la noche fue Santiago Mouriño, imperial en tareas defensivas y autor de un tanto espectacular que encarriló la gesta amarilla.

En la rueda de prensa posterior al choque, Iñigo Pérez se mostró radiante y puso en valor la enorme capacidad de reacción de sus jugadores ante un rival de tanta entidad. «El Napoli ha iniciado bien y nos ha puesto problemas con el gol, pero luego hemos ido imponiendo nuestro buen hacer para conseguir la victoria», analizó el técnico.

Además, el entrenador destacó el tremendo impulso anímico que supone este triunfo europeo: «Esto aumenta la creencia y la fe en nuestra idea de juego. Cuando ganas y el equipo lleva a cabo el plan de partido, esto tiene un valor incalculable. Nos ayuda a seguir en esta línea».

Sin apenas tiempo para saborear esta importante victoria europea, la maquinaria no se detiene para los de Miralcamp. El Villarreal debe cambiar rápidamente el chip para enfocarse en el campeonato doméstico. El próximo desafío del equipo será este mismo sábado a las 16:15 horas, recibiendo al Elche en el Estadio de la Cerámica.

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