El equipo de Simeone ha ganado cuatro de sus cinco salidas ligueras y ha elevado su posesión media respecto al pasado curso, aunque la derrota en San Mamés recuerda que todavía tiene margen de mejora

El Atlético de Madrid parece haber encontrado una respuesta a uno de los problemas que condicionaron su rendimiento durante las pasadas temporadas: los partidos lejos del Metropolitano. El equipo de Diego Pablo Simeone ha arrancado el curso 2026/27 con una dinámica mucho más convincente a domicilio, tanto por sus resultados como por su capacidad para asumir el protagonismo con el balón. Aunque todavía es pronto para hablar de una transformación consolidada, los primeros datos apuntan a una evolución que merece atención.
Las cifras son significativas. En las cinco primeras jornadas disputadas fuera de casa, el Atleti ha conseguido cuatro victorias y una derrota, con nueve goles a favor y cinco en contra. Son 12 puntos de 15 posibles, equivalentes a 2,4 puntos por partido. El contraste con la campaña anterior es evidente: en sus 19 desplazamientos ligueros de 2025/26, los rojiblancos sumaron seis victorias, cinco empates y ocho derrotas. Su promedio fue de 1,21 puntos por encuentro, con 23 tantos marcados y 27 recibidos.
La diferencia también se aprecia en la producción ofensiva y defensiva. En el presente campeonato, el Atlético ha marcado 1,8 goles por salida y ha encajado uno de media. La temporada pasada anotó 1,21 tantos y recibió 1,42 por partido fuera de casa. La muestra actual es todavía reducida, pero el equipo ha pasado de sufrir para sumar lejos de Madrid a convertir sus desplazamientos en una fuente importante de puntos.
Más balón y más iniciativa
Uno de los cambios que ayudan a explicar esta tendencia está en la posesión. Según los datos de StatMuse, el Atlético ha promediado un 60,8 % de posesión en sus cinco primeras salidas ligueras de esta temporada, frente al 51,7 % registrado en el conjunto de sus desplazamientos del curso anterior. La diferencia supera los nueve puntos porcentuales y sugiere una mayor voluntad de controlar los encuentros mediante la pelota.
Sin embargo, tener más posesión no significa necesariamente dominar mejor. La derrota por 3-0 ante el Athletic Club en San Mamés es el ejemplo más claro: el Atlético tuvo un 61,6 % de posesión, pero no logró traducir esa superioridad estadística en un resultado positivo. El equipo acumuló pases y presencia con balón, aunque eso no fue suficiente para evitar una derrota contundente.
Clasificación de LaLiga EA Sports · temporada 2026/2027
La victoria por 3-0 en el campo de la Real Sociedad ofrece la lectura contraria. En aquel encuentro, los rojiblancos tuvieron alrededor del 46,5 % de posesión, por debajo de su rival, pero fueron capaces de imponerse con claridad. El dato muestra que el Atlético no necesita monopolizar el balón para controlar un partido: también puede encontrar ventajas cuando cede la iniciativa y aprovecha los espacios.
Esta capacidad para adaptarse es relevante para interpretar el cambio de tendencia. Más que convertirse en un equipo que busca tener la pelota en cualquier circunstancia, el Atlético parece disponer de recursos para alternar fases de posesión prolongada con momentos en los que prioriza la verticalidad y el aprovechamiento de los errores del contrario.
De Sevilla a Cornellà: distintas formas de ganar
Los resultados de sus cinco desplazamientos ligueros ilustran esa variedad. El Atlético comenzó con un triunfo por 1-3 ante el Sevilla, sufrió una derrota por 3-0 contra el Athletic, respondió con un contundente 0-3 frente a la Real Sociedad y enlazó dos victorias más ajustadas ante el Alavés (1-2) y el Espanyol (0-1).
Los encuentros contra el Alavés y el Espanyol también reflejan una mayor presencia con balón: el equipo alcanzó aproximadamente un 67,7 % de posesión en Vitoria y un 70,4 % en Cornellà. En ambos casos consiguió la victoria, aunque por diferencias mínimas. El Atlético fue capaz de llevar el peso del juego, pero tuvo que mantener la concentración hasta el final para proteger su ventaja.
El contraste con San Sebastián resulta especialmente interesante. Allí no necesitó controlar la posesión para marcar tres goles y dejar su portería a cero. Esta alternancia apunta a una idea de juego menos dependiente de un único guion: el equipo puede asumir el mando cuando el contexto lo permite, pero también buscar una versión más directa si el rival le concede espacios.
La evolución no implica, por tanto, que el Atlético haya abandonado los principios competitivos que caracterizan a Simeone. La intensidad sin balón, la organización defensiva y la búsqueda de situaciones favorables en transición siguen siendo elementos importantes. La diferencia estaría en la capacidad para añadir más control y continuidad con pelota sin renunciar a esas señas de identidad.



